Productos que no debemos incluir en una mudanza

Productos que no deben incluirse en una mudanza

La tarea de organizar todas nuestras pertenencias ante cualquier mudanza nos llevará bastantes horas. Pero es necesario hacerla con atención para seleccionar bien qué nos llevaremos y qué no. La “limpieza” supone desechar aquello que ya no vamos a necesitar y también de aquello que conviene no trasladar. ¿Por qué? Básicamente porque se trata de productos de uso común. Y se pueden volver a adquirir sin complicaciones ni un gran desembolso. Además de que, por su contenido o materiales, pueden resultar peligrosos o difíciles de transportar.

Por norma general, entran dentro de esta categoría los productos inflamables, combustibles o explosivos. Así como todos aquellos que puedan deteriorar o causar daños a otros objetos próximos. Para saber identificarlos lo mejor es revisar las etiquetas de cada envase y ser precavidos. Es decir, reconocer que es más rentable comprarlos de nuevo antes que correr cualquier tipo de riesgo. Además, los enseres muy pesados y de poco valor también es recomendable retirarlos. Así evitaremos aumentar de manera innecesaria el peso de la carga que queremos trasladar. Si este es tu caso y no sabes que hacer con ellos, puedes inspirarte en este artículo.

 

Qué NO debemos incluir en una mudanza

A la hora de hacer un traslado, los elementos y sustancias que no debemos incluir son, entre otros, los siguientes:

–    Aerosoles, pinturas y barnices. Al tratarse de productos altamente inflamables, una mala manipulación puede derivar en una fatalidad. Por lo que conviene reciclarlos en el punto limpio más cercano y estrenar otros en el nuevo destino.

–    Lejía y productos desinfectantes. Ésto es debido a su carácter corrosivo y más aún si los botes están ya abiertos. Es mejor evitar cualquier percance del que podamos lamentarnos cuando descubramos que, por un descuido, hemos echado a perder objetos de valor al quedar impregnados por este tipo de líquidos.

–    Bombonas. Tanto por su contenido de gas butano como por su peso suponen un inconveniente a la hora de trasladarlas. Así que lo mejor es devolverlas a la compañía suministradora y solicitar otras nuevas una vez que ya estemos instalado en la nueva vivienda.

–    Alimentos perecederos. Es posible que no lleguen a la nueva vivienda en condiciones y pueden generar malos olores si comienzan a estropearse. En el caso de que estén en buen estado y queramos conservarlos para consumirlos durante las primeras horas de nuestra llegada a la nueva estancia, lo mejor es mantenerlos apartados del resto de la carga y fácilmente localizables si tenemos que conservarlos en frío.

–    Productos que tienen un olor intenso. basta un solo elemento que desprenda un fuerte olor desagradable e inunde por accidente el aire que vayan a respirar tanto los inquilinos como los profesionales de la empresa de transporte para convertir el servicio en un proceso inaguantable.

–    Armas de fuego. para evitar accidentes de los que nos podamos lamentar toda la vida, en un traslado conviene tener bien identificadas las armas de fuego y, por supuesto, no tenerlas cargadas de munición ni introducirlas en cajas junto a otras pertenencias.

Déjate asesorar por expertos en Mudanzas

Seguramente aparezcan otros productos problemáticos cuando organices tu traslado, pero en todo caso desde Mudanzas Andalucía te recomendamos que tengas en cuenta esta breve guía que te servirá de ayuda en caso de duda. Además, como siempre, si confías en los servicios de nuestra empresa de mudanzas en Sevilla, Córdoba o Granada (tres de las principales ciudades en las que operamos), tendrás la garantía de que el proceso se llevará a cabo con total seguridad y no tendrás que preocuparte de nada. Te asesoraremos previamente para que el contenido de la carga sea el adecuado y para satisfacer tus necesidades de una manera óptima gracias a nuestro equipo de profesionales.

   

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